Interesante… Sexismo en el lenguaje una visión desde Cuba.

article thumbnailSara Más y Bertha Mojena, Maylín Regañoa, Diana Rita Cabrera, Michel Núñez, estudiantes de periodismo – Revista Mujeres.- El lenguaje nos revela cómo somos. Cuando hablamos, incluso sin darnos cuenta, vamos contando no sólo lo que decimos, también lo que omitimos o sugerimos. Una frase intenta resumirlo así: «El lenguaje es la envoltura del pensamiento».

De modo que expresa no sólo la diversidad cultural e ideológica de cada sociedad, sino la forma en que este acervo se manifiesta en lo cotidiano. Cuando nos expresamos, escuchamos a otros o nos acercamos a un texto, esa diversidad se muestra, explícita o implícitamente.

Pero el lenguaje —como el pensamiento— también puede ser excluyente, peyorativo, sexista. Reconocer lo que hoy día se identifica como «lenguaje sexista» implica tener en cuenta que nuestra lengua refleja condiciones de dominación reproducidas a lo largo de los siglos por una cultura patriarcal.

Sin embargo, no siempre resulta fácil encontrar la solución acertada y oportuna, con el suficiente sentido común, para erradicar estereotipos injustos y asimetrías absurdas que puedan ofender o inquietar a algunas personas, sin empobrecer la escritura y el lenguaje.

Como advierte la profesora Soledad de Andrés Castellanos, de la Universidad Complutense de Madrid, pareciera más fácil cambiar las referencias a lo masculino y lo femenino en las definiciones que hace la Real Academia de las profesiones, que esa otra cuestión relacionada con la polémica actual sobre el uso de «las y los» para incluir ambos sexos.

El debate va más allá de la regla gramatical a partir de la cual el masculino es el género marcado. Es una cuestión de enfoque con respecto a las situaciones en que la perspectiva femenina se ve sesgada con el uso limitado del idioma. En castellano, los plurales masculinos —por ejemplo, «los hombres» para hablar de «la humanidad»— pretenden incluir la participación femenina.

La punta de otro iceberg emerge cuando se trata del Diccionario de la Real Academia. Nuria Gregory, directora del Instituto de Literatura y Lingüística y vicedirectora de la Academia Cubana de la Lengua, nos comentó su punto de vista, a partir del análisis que realizara de las definiciones del citado diccionario, donde las mismas expresiones adquieren connotaciones distintas cuando se aplican a mujeres y hombres.

En el citado texto, Hombre es el «ser animado racional» y Mujer la «persona del sexo femenino». ¿Acaso la racionalidad es limitada con respecto a unos y otras?, cabría preguntarse.

Algunas frases de uso cotidiano, que se explican en el diccionario, hablan por sí solas:

-Hombre público: El que tiene presencia e influjo en la vida social.

-Mujer pública: Prostituta.

-Mujer mundana: Prostituta.

-Mujer del arte: Prostituta.

-Mujer de Gobierno: Criada que tenía a su cargo el gobierno económico de la casa.

-Jefe: Superior o cabeza de una corporación, partido u oficio.

-Jefa: Superiora o cabeza de un cuerpo u oficio. // Mujer del jefe.

De manera que el sexismo abarca una actitud que va mucho más allá del uso de una letra, de una palabra masculina para hablar de mujeres y hombres, o de una expresión. Es, además, una actitud a la hora de expresarnos.

La profesora Nara Araujo (fallecida en el 2009), de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana, reconoce que «efectivamente ha habido una preocupación a partir de toda esta cuestión del género y el sexismo en el lenguaje». Y se pregunta: «hasta qué punto la lengua consolida cierta división, ciertos roles de género».

El análisis del lenguaje sexista pretende tomar en consideración aquellos contextos en los que la lengua consolida ciertas jerarquías de poder. Sin embargo, como alerta Nara, las soluciones propuestas ——como los/as alumnos/as o la «individua»—— deben prestar atención a las reglas que constituyen nuestro hablar, pues esto «no debe llevar a una desvirtuación de la lengua», aseguró.

«En cuanto a la cuestión literaria, se puede observar cómo hay ciertos asuntos que les interesan particularmente a las mujeres y hay una tendencia a hablar de los espacios privados, de la intimidad pero, ——reflexiona la académica—— no quiere decir que sean territorios exclusivos de las mujeres; a los hombres también les interesa la sentimentalidad».

Evidentemente, el sexismo en cualquiera de sus variantes va en detrimento del lenguaje. Nara Araujo considera que «todo radicalismo lo que hace es llegar por un camino supuestamente opuesto a lo mismo que está discutiendo. Es por ello que hay que tratar de encontrar un ajuste, una plenitud, una democracia en cuanto al acceso a la voz, a la palabra».

Anuncios

Acerca de cubaenecuador

Amante de la patria grande de Bolivar y Guevera. Eloy Alfaro y José Martí. Fidel y Rafael Correa
Esta entrada fue publicada en Ciencia, Cultura, Curiosidades, Derechos Humanos, Salud, Sociedad y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s