Existen notables diferencias entre los Planes de Gobierno de cuatro candidatos a la Presidencia de Ecuador


Los catedráticos Fernando Casado, Doctor en Derecho y Profesor titular del Instituto de Altos Estudios Nacional, y Adoración Guamán, Doctora en Derecho y Profesora titular de la Universidad de Valencia, hicieron un análisis académico al contenido de los cuatro principales Planes de Gobierno de igual número de candidatos, de los ocho inscritos para disputarse la Presidencia de Ecuador en las urnas el próximo día 19.0

Casado y Guamán plantean que aún cuando los requisitos son comunes y establecidos en la normativa para todos los candidatos, existen notables diferencias entre los Planes.

El artículo 97 del Código de la Democracia establece que todos los candidatos y candidatos a Presidenta o Presidente presentarán junto con el formulario de inscripción un Plan de Trabajo con al menos el siguiente contenido: diagnóstico de la situación actual; objetivos generales y específicos; plan de trabajo plurianual en el que se establecerán propuestas y estrategias a ejecutarse de resultar electos y mecanismos periódicos y públicos de rendición de cuentas de su gestión.

Reformas institucionales y profundización democrática

Los expertos explican que la propuesta fundamental de los programas de la oposición gira en torno a la propuesta de la reforma del Estado, desde un cambio constitucional o incluso una nueva Constitución. “En las propuestas de Viteri (Partido Social Cristiano) y Lasso (Movimiento Creando Oportunidades), se aprecia un planteamiento de la necesidad de una nueva norma fundamental más fundamentado en la realización de un proyecto personal que en una necesidad real para el país”.

En relación con Paco Moncayo, Izquierda Democrática, el análisis de los académicos señala que la mayor parte de sus propuestas se centran en la crítica a la “concentración de poderes y competencias” y propone una reforma orientada a eliminar instituciones a través de una consulta popular. Esta iniciativa es contradictoria con la propuesta del mismo candidato de “facilitar y fomentar los mecanismos de democracia directa, previstos en la Constitución”.

Respecto a la Ley Orgánica de Comunicación Moncayo considera que existe una inadecuada segmentación del espectro radioeléctrico y que por tanto debe ser revertida. Esto significaría una reforma del artículo 106 de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC), lo que a nivel teórico es considerado el mayor logro de la Ley, porque expresa la democratización y participación a través de los medios comunitarios.

Al igual que Lasso y, en alguna medida Moncayo, el programa socialcristiano de Cynthia Viteri pretende “refundar el Estado”, con una nueva Constitución y con “el objetivo de reactivar la economía para generar empleo, derogando y promulgando además lo que consideremos necesario para implementar el plan de gobierno desde el ámbito constitucional”.

Para los catedráticos, esta última afirmación es preocupante por cuanto evidencia la poca consideración que se tiene del Poder Constituyente y la participación popular, sobre todo con la propuesta de eliminar el Consejo de Participación Ciudadana.

Viteri también propone derogar la LOC. No menciona el contenido de la Ley, ni si se volverá a permitir que el sector financiero y bancario tenga empresas de comunicación, “pero todo apunta a volver al status quo previo a la Constitución de 2008”.

En el caso de Guillermo Lasso su Plan se fundamenta en una impugnación de los principios constitucionales vigentes, señalando a la Constitución de 2008 como un texto que “contiene un diseño institucional que desalienta el debate público y que favorece desmedidamente a una función del Estado sobre las demás”. A pesar de esta crítica, entre las propuestas únicamente se incluyen puntos que no concretan un modelo determinado de institucionalidad alternativa.

Por otro lado el Plan de Lenin Moreno (Alianza PAIS), señala el análisis, viene marcado por una idea central: “la voluntad de consolidar el proyecto nacional popular a partir del fomento de la sociedad civil, la participación ciudadana y la corresponsabilidad en el gobierno”.

En el Plan se reconoce la necesidad de dar cabida a las peticiones, disidencias y tensiones, de caminar hacia la construcción del Poder Popular y la autodeterminación. Apuesta por instaurar el gobierno de la corresponsabilidad entre Estado y sociedad. Además, en cuanto a la función pública, incluye el fortalecimiento del compromiso de los servidores públicos con la ciudadanía y la formación de los mismos.

En relación a la LOC, el Plan de Moreno reivindica lo logrado hasta el momento y establece mejorar la calidad y los contenidos educativos en los medios de comunicación, construir pacíficamente el poder mediático de la ciudadanía, fortalecer los medios públicos, comunitarios y privados, entre otros.

Reactivación Económica

Los docentes del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) y de la Universidad de Valencia explican que en lo económico se encuentran dos modelos contrapuestos y un tercero que se estanca en la ambigüedad. “Si bien Lasso y Viteri compiten en el mismo lado del tablero, es necesario señalar que en algunas propuestas su grado de voluntad de desregulación difiere, siendo Viteri la candidata más dura. Por su parte, el programa de Moncayo contiene contradicciones entre principios y medidas, así,  por un lado considera intocable el gasto social, pero por otro no cree que sea sostenible”, afirman.

El Plan de Paco Moncayo se basa en la reactivación económica que reside en “optimizar el gasto público y equilibrar la estructura estatal con una efectiva y eficiente administración del Estado”. Los analistas sostienen que en su planteamiento surgen más dudas que respuestas. “¿Se pretende reducir el gasto social? ¿Lo mismo con el Estado?”, se cuestionan los analistas.

El programa de Moncayo afirma que “el gasto público incentivó a la economía, pero también le ha llevado al borde del abismo” y que “el crecimiento económico basado en el gasto público no es sustentable”. Podría pensarse, indica el análisis, que Moncayo implementaría una reducción del gasto público como una medida para la reactivación económica. Aunque el Plan hace declaraciones interesantes, como la apuesta por la economía popular y solidaria, no hay propuestas concretas y falta concreción en afirmaciones como “culminarán obras indispensables no terminadas por este gobierno y suspenderán aquellas que no lo son”.

En el caso de  Cynthia Viteri los planes de reactivación de la economía se basan “en un plan emergente económico que denominamos PROGRESA”. Consiste fundamentalmente en una reforma fiscal y reducción de impuestos. Sus medidas, explican los académicos, “se caracterizan por la falta de concreción para la consecución de los objetivos planteados, ya de por sí difusos en la reducción de impuestos”.

Para la recuperación económica Viteri plantea que “las políticas macroeconómicas se orientarán fundamentalmente a la recuperación del empleo perdido”. No obstante, no se dan datos de cuáles y en qué cantidad se ha producido la pérdida de dichos empleos y cómo piensan recuperarse.

Las propuestas de Guillermo Lasso en materia económica se encuentran divididas, sin excesiva sistematicidad (forma ordenada de cómo debe avanzar un proceso conforme a un plan previamente concebido): reconstrucción y oportunidades, trabajo, inserción en la economía mundial, emprendimiento y productividad.

El eje de su Plan es la implementación de un modelo de desarrollo consistente en la reactivación del aparato productivo basado en principios de una economía libre y competitiva donde se priorice la iniciativa privada. El documento se basa en que se retire parcialmente al Estado de la planificación económica, se promocione el comercio exterior a través de acuerdos comerciales y se coloque a la inversión extranjera como uno de los ejes fundamentales del crecimiento.

El Plan presentado por Alianza PAIS es el más extenso y parte de una declaración de principios clara: “el fortalecimiento basado las capacidades productivas de los ecuatorianos y ecuatorianas y no dependiente de los mercados e inversores extranjeros ni de los recursos naturales nacionales”. Aspira a una economía sostenida en la eficiencia y en el adecuado manejo de los bienes naturales y energéticos buscando su buen uso y en una economía con sustento en la justicia y en la equidad tributaria.

El estudio indica que Moreno tiene como objetivo impulsar una nueva economía basada en el conocimiento y para ello se propone el cambio de la matriz productiva para pasar de una economía primario exportadora a una diversificada y basada en el conocimiento. Además mantiene objetivos claros como fortalecer el sistema productivo, reducir la vulnerabilidad externa, generar trabajo adecuado y de calidad e impulsar la economía social y solidaria en sus diferentes formas.

Lucha contra la pobreza

El tema de la pobreza, muestra la investigación, tiene una mayor presencia en los programas de Lenin y Moncayo y una ostensible falta de visibilidad en los de Viteri y Lasso.

En el Plan de Moncayo menciona la pobreza en 22 ocasiones y busca expresamente la “superación de la pobreza” y la erradicación de la pobreza extrema. En el diagnóstico de la última década, el Plan reconoce la reducción de la pobreza aunque califica este resultado como poco sostenible. Moncayo no niega los progresos por el Ecuador pero indica únicamente datos respecto de 2014 y 2015, señalando que: “la pobreza subió del 22,5% en 2014 a 23,3% en 2015”. Llama la atención la ausencia de datos relevantes para un diagnóstico apropiado.

Viteri en cambio se refiere al tema de manera escueta. La pobreza aparece en pocas ocasiones y se habla de la “población empobrecida” de Ecuador, pese a que todos los indicadores señalan un importante descenso de la pobreza en el país. La mención a la reducción de la pobreza se realiza sin aportar propuestas para conseguirlo.

El Plan de Gobierno de Guillermo Lasso no incluye ninguna mención respecto del nivel de pobreza y su evolución ni ninguna propuesta concreta al respecto. Pero propone medidas que pueden conducir a la reversión de los actuales planes de lucha contra la pobreza: focalizar la entrega de subsidios; racionalizar el sistema de subsidios a combustible y desinvertir en empresas públicas y compañías donde el Estado tenga participación accionarial.

Por su parte, Moreno en su Plan presentado incluye la palabra “pobreza” en 38 ocasiones. La igualdad, la equidad, la justicia social y la solidaridad se establecen entre sus valores fundamentales. La lucha contra la pobreza se plantea como eje transversal a lo largo de todo el Plan, vinculándola con la promoción de trabajo, en forma de empleo y autoempleo, con el desarrollo de los servicios públicos, con el disfrute de derechos como el derecho a la saludo a la vivienda o con la política en relación al ambiente.

Moreno incluye la pobreza también en la parte económica con políticas redistributivas, la democratización del acceso a los medios de producción para posibilitar una producción que permita a los productores incorporarse a los circuitos mercantiles de la reproducción económica y productiva.

Generación de empleo y derechos laborales

El análisis expone que ni los candidatos que apuestan por una mejora de las condiciones laborales ni los que plantean una clara precarización y desregulación incluyen un desarrollo de las reformas que plantean desde el punto de vista normativo.

En tanto, en el Plan de Moncayo se aprecia con claridad que el objetivo es la creación de puestos de trabajo, incluyendo medidas claras respecto de la promoción del empleo, pero no parece que sea prioritaria la lucha por la calidad de los mismos, al menos así se deriva de la ausencia de propuestas concretas en este sentido.

Cabe señalar que una política basada en los incentivos tributarios a la contratación, sin demarcar el tipo de contratos que van a dar lugar a tales incentivos, tiene dos consecuencias claras. La primera es un aumento de la contratación temporal o a tiempo parcial (empleo no pleno); la segunda es una mayor traslación de las rentas del trabajo al capital, dado que estos incentivos benefician a las empresas sin exigirles, según está plasmado en el Plan de Moncayo, una mejora salarial o de condiciones de trabajo.

Las propuestas de Cynthia Viteri  Se basan en la eliminación del carácter protector del derecho laboral respecto de la parte más débil de la relación de trabajo asalariado, es decir, las y los trabajadores. La visión ultraliberal de Viteri la lleva a afirmar la no necesidad de esta protección y a apostar por una eliminación de las normas que rigen las relaciones de trabajo. No hace ninguna mención al trabajo no remunerado, a la economía de los cuidados y su reconocimiento.

Guillermo Lasso, por su parte, plantea una fuerte diferencia entre las propuestas de los Planes de gobierno notariados y lo que los candidatos/a están utilizando como lemas “estrella”. “En el caso de Lasso, la propuesta más repetida es la promesa de creación de un millón de empleos. Teniendo en cuenta que según la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU), a diciembre de 2016 existían 410.441 personas desempleadas y que la población activa en la actualidad se encuentra en la tasa más alta de la década, no se acaba de entender la propuesta del candidato”.

En el Plan de trabajo no se incluyen propuestas concretas orientadas hacia este objetivo, “pero recoge propuestas de clara precarización de la mano de obra, recuperando las estrategias ya ensayadas en los países europeos particularmente durante la crisis”, señala.

“Entre estas prácticas el Plan de Lasso recoge las siguientes: realizar reformas de la normativa laboral para incluir modalidades contractuales precarias (flexibilizar el tiempo de trabajo, disminuir las jornadas y el salario, etc), o atípicas (contratos especialmente precarios para jóvenes); reformar la regulación del despido (bajo la sutil expresión de “simplificar los requisitos para la incorporación y desvinculación” se oculta claramente esta intención); incorporar bonificaciones fiscales para los empresarios sin importar la tipología contractual con la que generen puestos de trabajo; y, la más dura de todas, volver al esquema de privilegiar la inversión extranjera”.

Finalmente  la retórica del Plan de Lenín Moreno difiere sustancialmente del resto de textos analizados. Si bien comparte con Moncayo la aspiración de conseguir “un trabajo estable, bien remunerado y de calidad, con seguridad social”, a lo largo de la estrategia eventual de gobierno se reitera la voluntad de colocar al trabajo sobre el capital.

De esta manera, se centra en señalar estratagemas para impulsar el trabajo, sosteniendo que no se aspira a conseguir una meta únicamente cuantitativa sino también cualitativa. En este sentido, la expresión “trabajo digno” aparece hasta en 11 ocasiones. El documento no integra la necesidad de efectuar reformas de las modalidades contractuales existentes.

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Acerca de cubaenecuador

Amante de la patria grande de Bolivar y Guevera. Eloy Alfaro y José Martí. Fidel y Rafael Correa
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